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Según cuenta la leyenda, hace muchísimos años, dentro de una caverna y con el romántico fuego alumbrando el ambiente, un hombre sentado sobre una roca comenzó a preguntarse: “¿Qué piensan las mujeres?”. Y esa incógnita no se detuvo, más bien, cual bola de nieve, siguió creciendo sin parar hasta nuestros días. Aún nos lo preguntamos y aún no tenemos respuesta. O tenemos algunas de ellas y no nos conformamos.

Lo que aquel hombre de las cavernas no podía sospechar es que muchas de ellas piensan en fútbol. En su equipo favorito pero también en el Barcelona-Real Madrid del domingo o en la Champions League o la liga italiana. Y no sólo lo tienen en cuenta para organizar sus días, sino que además, saben detalles que el cavernícola ni siquiera imagina. Goles, estadísticas y nombres que escapan al conocimiento de muchos hombres.

La sociedad te da una mano con el fútbol (y con algunas cosas más) cuando sos varón. Imagina que sos hincha de un equipo, que te gusta este deporte y que sabes del mismo. Ahora si sos mujer, ya no hay historial que te avale, que te haga poseedora de semejante prestigio incomprobable y te pregunta: “¿Te gusta el fútbol?”.

En caso de que la respuesta fuera afirmativa, deberás contestar muchas otras preguntas, ya que aquel involucionado muchacho del garrote, querrá que pises el palito, que patines en alguna respuesta para certificar su teoría innata: “No saben nada de fútbol”.

Te someterás al cuestionario que comienza con: “¿Pero conoces algún jugador de tu equipo?” y seguirá con: “¿Pero ves los partidos completos?”, hasta llegar al lapidario: “¿Vas a la cancha?”, intentado acorralarte en su búsqueda del autoconvencimiento.

 Algunas mujeres, como algunos hombres, saben de fútbol. Lo miran, lo analizan y lo sienten como cualquier ser humano. Con una desventaja que no es menor, en la mayoría de los casos, los padres, madres, tíos o abuelos de estas, no intentaron vincularlas con el fútbol, no les regalaron una pelota o una camiseta. Pensaban que “estaban para otra cosa”. Y se equivocaron.

De a poco crecen las escuelitas de fútbol femenino y esto las acerca más al conocimiento propio del juego. Empiezan a conocer el cansancio de correr detrás de la pelota hasta no dar más, la satisfacción de hacer un caño o la frustración de errar un gol abajo del arco. Carecer de estas sensaciones es ver el  deporte desde un lugar menos humano.

Todos los domingos escucho en la cancha a algún hombre gritar a un jugador que llega desde el banco: “Corré que recién entraste”. Sin sospechar que los primeros dos piques te ahogan, no te cansan, pero te dejan agachado y con la boca abierta. Estas y otras brabuconadas se pueden evitar jugando. Y las mujeres están jugando, cada vez más.

Pasaron muchos años sin poder opinar. Escuchando y analizando en silencio. Hoy es su momento para darnos otra mirada del fútbol. Desde su lugar, con sus sensaciones y con sus formas. Para complementar la visión masculina de un deporte que nos pertenece a todos.

Julián Armas. Nació en Berazategui un 10 de Julio de 1981. Es Periodista Deportivo ( @julyarmas ) y Entrenador Nacional de Tenis ( facebook.com/julianarmastenis ). Trabaja en radio y medios gráficos. Amante del fútbol, el tenis y el básquet.