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Y llegaron dos victorias al hilo. Y hace siete que no pierde. Y juega cada vez mejor. Se mantuvo el arco en cero. Y sin Mauro Zarate. Y todo tiene que ver.  Es contagio. Una cosa lleva a la otra. Y se transmite en el campo de juego. Con la misma idea de ir a presionar, tener la pelota, jugarla con criterio y ser agresivo a la hora de atacar. Brindándose con intensidad en la disputa de cada pelota, este  Vélez de Heinze va creciendo.

Enfrente estuvo Banfield, que siempre es un gran rival, duro y bien armado. Arrancó mejor el conjunto de Julio Falcioni que tuvo 2 claras. Luego se acomodó mejor Vélez en el campo. Cáseres se hizo eje, Robertone se asoció con el Mono Vargas y con un gran Agustín Bouzat, el Fortín empezó a ganar la pulseada y someter a Banfield a muchas llegadas, la más clara, un cabezazo de Rodrigo Salinas que contuvo muy bien Arboleda.

La segunda parte fue toda de Vélez, manejando la pelota y los tiempos del partido. Siempre atacando por izquierda buscando el desborde y la astucia e improvisación de Vargas que de sus pies nace lo mejor del equipo. Así fue que en una de las suyas se genera el gol que coronó Lucas Robertone, el punto más alto de Velez, con pausa, quite, asistencia y efectividad. Uno de los futbolistas más versátiles que posee Heinze.

Atrás no jugó Cubero pero estuvo Joaquín Laso, que tuvo su mejor versión anulando a Cvitanich y ganando casi siempre en los mano a mano.  De una salvada suya vino el gol de Velez. Alan Aguerre sumó sus primeros minutos en lugar de Rigamonti y brindó seguridad.

Bajo un baño de aplausos se fue este Vélez, Que cambió el chip en la cabeza. Mejoró su juego. Hace muchos partidos que no pierde. Suma y de a tres. El fútbol es contagio.

Nació un 8 de Mayo de 1976, Periodista deportivo, Radio Nacional en @tiranacionalok, papá de Santiago, orgullosamente maratonista, humildad SIEMPRE.