Compartir

Antes de empezar debo mencionar dos cuestiones. Una, es que he descubierto que me gusta el teatro. Lo creía aburrido, sin la espectacularidad del cine o la televisión, me parecía falto de ritmo y monótono pero noté que estaba equivocado. La segunda, es que no sé nada de técnicas actorales, interpretaciones más o menos logradas, trabajos con uno u otro método, muchas veces ni siquiera conozco a los actores que estoy viendo.

Esto me lleva a un terreno de ignorancia pero también de falta de prejuicios. Sólo me siento en la butaca, me acomodo lo más placenteramente posible y me dedico a disfrutar. Sin otra cosa que hacer. No hay celular, no hay folletos, no hay charla, es mirar y pensar en SILENCIO.

Y creo que en cualquier ámbito de la vida y sobre todo en cuestiones artísticas y de las que uno no entiende, debe tomar esta actitud. Mirar las cosas que nos llaman la atención, llevarnos dudas, alegrías y certezas.

Para todo aquel que no es amante del fútbol le recomiendo este ejercicio: Mire un partido con atención. Si su única sensación a los quince minutos de hacerlo es fastidio y aburrimiento, apague el televisor y vaya a hacer otra cosa. No existe ninguna obligación de tener que pasarla mal.

Ahora, si en este simple ejercicio usted descubre la rotación en los jugadores, descubre que la pelota no siempre pica o vuela de la misma manera, que los árbitros son más de uno, que hay jugadores sentados en un banco afuera de la cancha, que un equipo demora en jugar porque le interesa empatar, que el rival se apura porque tiene la necesidad de ganar y que en ese conformismo y ese apuro los jugadores se comportan más o menos precisos, más o menos nerviosos, usted está aprendiendo y quizás hasta pueda empezar a entenderlo. Ese es el paso previo a disfrutarlo.

Los partidos de primera ronda de un Mundial son tres para cada equipo. Hay ocho grupos de cuatro países cada uno. En esa primera instancia no hay alargue, ni definición por penales. Queda usted advertido para que no moleste preguntándolo.

Los jugadores no patean más “fuerte” o más “despacio” porque se hayan quedado sin fuerzas o porque sean tontos, hay miles de factores para explicar la velocidad de la pelota pero sólo piense que nadie es mejor que un tipo que está jugando un Mundial. Los robos de balón son constantes en el fútbol, no se lamente cada vez que su equipo lo pierda porque al instante va a recuperarlo y luego volverá a perderlo.

“¿Qué les pasa?” es la pregunta que puede sacar lo peor de mí. A los jugadores nuestros como a los ajenos les pasa lo mismo. Se alegran, se frustran, se motivan y se bajonean. Le pasa a usted a diario miles de veces y aunque no lo crea, esos tipos de músculos prominentes también son personas.

En el fútbol hay más errores que aciertos. Es un juego imperfecto. No proteste ante el error, es parte fundamental del partido. Y una última cosa. Nadie que pueda llegar a la pelota va a dejarla pasar. No insista diciendo: “Le paso por al lado y no la agarro”. Estamos a kilómetros de distancia y viendo el partido por televisión, la perspectiva y la falta de experiencia engañan al ojo humano.

Imaginemos que tenemos un mes de viaje en auto todos juntos. Pero no sólo con sus parejas, también con amigos, parientes, compañeros de trabajo, portero, panadero, verdulero, carnicero, todos juntos un mes viajando en el mismo auto sin posibilidades de abandonar el vehículo. Debemos ser pacientes y comprensivos para no generar ningún accidente.

Julián Armas. Nació en Berazategui un 10 de Julio de 1981. Es Periodista Deportivo ( @julyarmas ) y Entrenador Nacional de Tenis ( facebook.com/julianarmastenis ). Trabaja en radio y medios gráficos. Amante del fútbol, el tenis y el básquet.