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La foto es como cualquier otra. Hay hombres distribuidos en cuatro filas sobre una tribuna. Los jugadores tienen puesta la camiseta de Croacia y el cuerpo técnico una remera de entrenamiento. Los tres arqueros vestidos de negro en el centro, el rojo y blanco a sus costados y los azules rodeando la escena. Todo muy normal, con sobriedad, sin estridencias. Una toma de esas que no llaman la atención, salvo, por un detalle.

Si miramos la foto detenidamente nos damos cuenta que hay una mujer con la remera azul. Una mujer en el Mundial. Y no sólo como un integrante que acompaña y le da un toque distinto al asunto, se trata de alguien que se sienta en el banco de suplentes durante los partidos y es consultada por el DT ante una emergencia.

Iva Olivari nació hace 49 años en la ex Yugoslavia. Desde muy chica se dedicó al tenis, fue campeona en la categoría sub 14, venciendo a una de las mejores tenistas de la historia: Steffy Graf (ganadora de 22 Grand Slams, dos más que Federer y 5 más que Nadal). Una lesión en la muñeca la obligó a dejar la raqueta tempranamente y empezar a mirar otros deportes.

En 1992, solamente un año después de la independencia croata, Iva comenzó a trabajar como coordinadora del fútbol femenino de su país. Hasta allí una historia convencional. Las mujeres se ocupan de las mujeres y dejan a los hombres ocuparse de lo verdaderamente importante. Pero esta historia iba a tener un giro inesperado. En 2012, Davor Suker, seguramente el más destacado futbolista croata de toda la historia, asume como presidente de la federación. Y una de sus primeras medidas es promover a Olivari como manager de la selección mayor masculina.

“Yo fui discriminada. Claro que he oído todo tipo de comentarios del estilo ‘ella no debería estar allí’ o ‘sería mejor si su puesto fuese de un hombre, ella no sabe de fútbol’, cuenta Iva. Pero nuestra heroína no pensaba rendirse tan fácil. El primer objetivo era llegar a un puesto trascendente dentro del deporte que la excluye, y el segundo, era tener cada día un poco más de protagonismo, demostrar que no estaba de adorno, que no era una nota de color dentro de un equipo de elite.

Así fue como, después de haber sido parte del plantel durante la Copa del Mundo de Brasil y ver los partidos desde la tribuna, la croata fue por más. Un par de años después, en la Euro disputada en Francia en 2016, Olivari ya formaba parte del pequeño grupo de colaboradores que ocupan junto al técnico y el resto de los jugadores, el banco de suplentes. Hoy es la única mujer dentro del Mundial.

“Para nosotros es un sostén emocional fundamental. Contamos con ella para todo lo que necesitamos”, asegura Iván Rakitic, jugador del Barcelona y una de las piezas claves de Croacia.

Los jugadores la bautizaron como la “tía Iva”, a la mujer que se encargó de toda la logística de su selección durante el Mundial. Después de eliminar a Dinamarca, fue Luka Modric quien corrió a abrazarse con ella durante el festejo. “Me gustaría ver muchas más mujeres dentro y fuera del césped. Podemos hacer muchas cosas. No es necesario salir a jugar para estar representadas en el fútbol”, dice. “Hay infinidad de aspectos en los que las mujeres pueden intervenir para mejorar el desarrollo del fútbol”, agrega Olivari.

Y allí va Iva, superando obstáculos, dentro de un mundo que la ningunea, sola contra todos los prejuicios. Intentando que el hacer historia no sólo dependa de resultados, sino también de trabajo y empeño, con esa tozudez de la buena, de la que empuja.

 “Creo que nuestro momento ha llegado y vamos a hacer cosas increíbles en este Mundial”, vaticinaba en la previa. El domingo el mundo entero tendrá a Francia y a Croacia jugando la final y a una mujer buscando meterse en la historia grande del fútbol.

Julián Armas. Nació en Berazategui un 10 de Julio de 1981. Es Periodista Deportivo ( @julyarmas ) y Entrenador Nacional de Tenis ( facebook.com/julianarmastenis ). Trabaja en radio y medios gráficos. Amante del fútbol, el tenis y el básquet.