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El equipo de Benítez empezó con el pie derecho su serie de octavos de final de Copa Libertadores frente al último campeón el conjunto de Porto Alegre, pero sabiendo que la serie no está definida para nada, porque más allá de la ventaja, sólo un gol es la diferencia para ir a jugar a Brasil y encima Gremio marcó un tanto. El partido disputado en cancha de Quilmes, empezó bien para el conjunto “Pincha”, pero el partido se le fue complicando con el correr de los minutos, y le marcaron el descuento, así terminó ganando con susto y con un jugador menos.

A los ocho minutos de la primera mitad, Estudiantes abrió la cuenta con una gran jugada que terminó con un inmejorable remate de Francisco Apaolaza desde afuera del área, donde el arquero brasileño nada pudo hacer. A los 37´, Pedro Geromel tocó el balón con la mano en el área y debió ser penal para el equipo platense, que no fue cobrado por el árbitro, pero del córner siguiente se hizo justicia con un cabezazo cruzado de Gastón Campi que se convirtió en el segundo gol del partido para el 2 a 0 del local.

Pero unos minutos más tarde, faltando 2´para que termine el primer tiempo, en otro córner desde la izquierda, Walter Kannemann achicó la diferencia con un tiro bombeado de cabeza tras otro cabezazo y el rebote de Mariano Andújar. Y así se fueron al descanso.

El segundo tiempo tuvo muchas menos emociones, y el Pincha dejó de pensar en el arco rival y se dedicó a  cuidar la ventaja de un gol ante el riesgo de que le marquen el empate. Pero a los 37´ el partido se le complicó, cuando Fernando Zuqui vio su segunda tarjeta amarilla, por ende la roja, y el de La Plata se quedaba con uno menos. Después de eso, pasó varios sobresaltos, pero ninguno tan claro como para que Gremio llegara al empate.

Foto: Javier González Toledo

Ahora, el “Pincha” deberá cuidar la ventaja e intentar aprovechar cada contra que tenga en Porto Alegre; la serie quedó abierta de cara a la revancha del 28 de agosto en Brasil.

Periodista deportivo, recibido en 2006, me encanta el fútbol y la pasión con la que lo vivimos los argentinos. Amo la escritura, y los libros de cuentos.