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Transcurre el año 1978 en Brasil. Sócrates Brasileiro Sampaio de Souza Vieira de Oliveiraes el interminable nombre de la nueva contratación del club más popular de San Pablo, el Corinthians. El Magrao (para nosotros “El Flaco”), abandona su Ribeirao Preto natal para llegar a la gran ciudad. Sus primeros años en el “Timao”, lo tuvieron como el eje fundamental para lograr el campeonato Paulista y convertirse en una de las figuras del fútbol brasileño.

Mientras esto sucede adentro del césped, afuera se viven años tristes, con una dictadura sangrienta que no se detiene hasta comienzo de los años ochenta cuando la democracia vuelve a ganar terreno. Sócrates no es ajeno a la situación social. Viene de una familia de clase media, con un padre muy amante de la literatura, por eso llamó a tres de sus seis hijos Sócrates, Sófocles y Sóstenes (en referencia a los pensadores griegos). Fue estudiante de medicina, también por un mandato familiar, que lo llevó a cursar los primeros años ya siendo un profesional del fútbol.

La gente sale a las calles pidiendo la posibilidad de votar y Sócrates acompaña las marchas populares. No sólo le pone el cuerpo, también la voz, empieza a dar sus primeros discursos y a mostrarse como uno de los referentes populares para la vuelta de la democracia.

En Corinthians las cosas no van bien, los resultados llevan al club a estar cerca de perder la categoría y es necesario un cambio radical que tenga que ver con la actualidad del país. Así es como llega a la institución Adilson Monteiro, un sociólogo que no entiende demasiado de fútbol pero se hace cargo de la dirección deportiva, intentando cambiar la mente y el ánimo de los futbolistas. En abril de 1982 nace la “democracia corinthiana”. Su idea no es sólo decidir los destinos del club sino también extender  al resto del fútbol brasileño los nuevos ideales de un país en reconstrucción.

Sócrates comenzó a utilizar una vincha blanca con inscripciones como “Justicia Ya” o “No al Terror” y en cada salida de su equipo iba acompañado por una pancarta promocionando los días de elecciones y llamando a la participación del pueblo. Sus compañeros recuerdan aquellas largas reuniones que comenzaban a la mañana y terminaban a la noche. En esos encuentros todos los integrantes del club, debatían sobre quién sería el próximo entrenador o como iba a gastarse el dinero de la venta de algún jugador. Con este sistema de autogestión Corinthians fue bicampeón del fútbol brasilero.

Una vez que la democracia pudo instalarse definitivamente en su país, el “Magrao”, logró cerrar una herida que lo perseguía desde los diez años. Aquella noche de marzo de 1964, durante el comienzo de la dictadura, él y sus hermanos vieron como su padre quemaba todos los libros que podrían hacer peligrar la integridad física de su familia si eran descubiertos por los militares.

Sócrates medía un metro noventa y calzaba cuarenta. Con el correr de los años fue dándose cuenta que no podría girar sobre su propio eje con facilidad y por eso empezó a usar el taco como un recurso fundamental en su juego. Tanto es así que sus ex compañeros cuentan que el poder de ese talón se lucia después de cada entrenamiento anotando goles de penal que remataba de espaldas al arco. Durante sus últimos años se transformó en fuente de consulta para Lula Da Silva durante su presidencia. Nunca necesitó ocupar un cargo político para que su opinión fuera escuchada y valorada por muchos de los referentes sociales y culturales de Brasil.

Falleció joven, a los 57 años, producto de su adicción al tabaco y el alcohol. Fue tal y como había deseado en una entrevista de 1983: “Quiero morirme un domingo y con Corinthians campeón”. Ese 4 de diciembre de 2011 fue domingo y el “Timao” dedicó el título a su héroe. Un hombre con las convicciones bien puestas.

Julián Armas. Nació en Berazategui un 10 de Julio de 1981. Es Periodista Deportivo ( @julyarmas ) y Entrenador Nacional de Tenis ( facebook.com/julianarmastenis ). Trabaja en radio y medios gráficos. Amante del fútbol, el tenis y el básquet.