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La noche del 18 de octubre de 2011 en la puerta de la AFA había muchos medios. Algunos aguardaban desde antes del mediodía en Viamonte 1366. Las horas pasaban y las puertas no se abrían. Adentro del edificio se celebraban “elecciones” que “reelegirían” a Julio Grondona por octava vez consecutiva como presidente. Nadie esperaba un resultado distinto. Puertas cerradas y un dueño eterno y oscuro.

Mientras la simulación electoral ocurría dentro, con varios de los nombres que hoy siguen a cargo de AFA, levantando la mano y apañando al mandamás, a la puerta llegaba el personaje que faltaba para completar una noche triste. O bizarra. O tragicómica.

Daniel Vila, dueño del canal América, se plantaba delante de las cámaras con miles de papeles que (según él) certificaban que era el nuevo presidente de nuestro fútbol. Los periodistas que hacía cerca de doce horas que aguardaban por una palabra, no sabían si era el choripan que tuvieron que comer sentados en el cordón de la vereda que les cayó mal o el empresario había terminado de desvariar y los súper poderes se le habían subido a la cabeza.

Foto: Silvina Von Lapcevic

Esa noche cada programa de América, sin importar el formato o el contenido, detuvo su tarea habitual para escuchar al móvil desde la AFA, donde Vila, decía que era el nuevo presidente de la institución por la elección que el mismo había organizado con varios de los clubes del interior, que no tenían ni voz ni voto dentro del edificio. “Sólo resta que me dejen entrar, para asumir y festejar”, decía el flamante presidente de los humildes.

Eran tiempos de un Grondona híper poderoso, aliado al gobierno de turno, después de haber traicionado a Clarín, con el que también estuvo aliado cuando el momento lo requería. Lo llamativo es que ni siquiera canal 13, cuyos intereses se habían visto afectados hacía poco tiempo, le dedicaba espacio o se tomaba en serio la autoproclamación de Vila.

Algunos años después fue Tinelli el que intentó tomar el poder. Con métodos menos petardistas y sin tanto show en vivo. Esa vez fue derrotado con el famoso empate 38-38 en la votación (aunque fueron 75 los asambleístas presentes). En ese caso no hicieron falta los penales para decidir al conductor a abandonar la chance presidencial.

Y llegó “Chiqui” Tapia, el hombre del consenso, el que respaldaban “todos”, el menos malo o el que prefería Angelici para manejar la AFA desde las sombras. Luis Segura, Armando Pérez, Fernando Marín, Hugo y Pablo Moyano y tantos nombres más que no podría enumerarlos.

A veces es mejor olvidar para poder seguir creyendo que el fútbol es eso que pasa adentro de una cancha en noventa minutos. O recordar estas cosas riéndonos con amigos. Sabiendo que es todo una gran mentira en la que preferimos creer para no sufrir tanto.

Julián Armas. Nació en Berazategui un 10 de Julio de 1981. Es Periodista Deportivo ( @julyarmas ) y Entrenador Nacional de Tenis ( facebook.com/julianarmastenis ). Trabaja en radio y medios gráficos. Amante del fútbol, el tenis y el básquet.